Trump celebró con éxito operación militar en Siria

 

Montreal, 14 de abril 2018.- El presidente norteamericano Donald Trump elogió el ataque aéreo selectivo lanzado contra el régimen sirio. El bombardeo fue una operación conjunta entre EE.UU., Francia y Reino Unido.

El presidente Donald Trump elogió el sábado el ataque aéreo selectivo lanzado contra el régimen de Siria por Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia y afirmó que “no podría haber tenido un resultado mejor”.

El primer tuit de este sábado del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el éxito de su operación militar en Siria. “Misión cumplida”, escribió en un mensaje en el que, además, aseguró que el ataque estuvo “perfectamente ejecutado”.

Minutos después el jefe del Pentágono, el general Kenneth Makenzie y su vocera, Diana White, hacían el balance de lo ocurrido el viernes en la noche. Contaron que 105 misiles fueron lanzados sobre tres instalaciones químicas en Damasco, Homs y una ciudad cercana.

Confirmaron que no hay muertos civiles y que lo que sí lograron fue destruir una parte importante de la capacidad del régimen de Bashar al-Asad de producción de armas químicas.

Los ataques selectivos realizados por fuerzas de Estados Unidos, Francia y Reino Unido contra tres objetivos en Siria fueron exitosos y retrasarán el programa sirio de armas químicas en “años”, afirmó este sábado el Pentágono.

“Hemos golpeado exitosamente todos nuestros objetivos”, dijo en una conferencia de prensa la portavoz del Departamento de Defensa, Dana White, para quien los ataques realizados  fueron “justificados, legítimos y proporcionales”.

Estas operaciones militares fueron una respuesta a la alegada responsabilidad del gobierno de Siria por el uso de un arma química hace una semana en la ciudad de Duma, en Guta Oriental.

“No buscamos un conflicto con Siria, pero no permitiremos violaciones a la ley internacional”, añadió la portavoz en la conferencia de prensa.

Por su parte, el general Kenneth McKenzie apuntó que los tres objetivos que fueron atacados eran “componentes fundamentales” en la estructura del gobierno sirio para la producción de elementos químicos.

La intervención en Siria forma parte de una historia interminable. Trump, un aislacionista nato, siempre ha deseado salir del país y, al anunciar el ataque desde la Casa Blanca, no lo ocultó: “No nos hacemos ilusiones, no podemos purgar el mundo del mal ni actuar en todos los sitios donde hay tiranía. No hay sangre americana suficiente para lograr la paz en Oriente Próximo. Podremos ser socios y amigos, pero el destino de la región está en manos de su propia gente”.

Es un pensamiento que le acompaña desde mucho antes de ganar la presidencia y que sigue vivo en él. Hace solo 12 días, el 3 de abril, el presidente clamó públicamente por repatriar a los 2.000 soldados destinados en Siria. Cuatro días después, todo cambió. La población civil de la rebelde Duma, según la versión estadounidense, fue gaseada. Hubo al menos 60 muertos y cientos de heridos.

La agresión química traspasó la línea roja establecida hace un año, cuando las tropas sirias atacaron Jan Sheijun. En aquella ocasión murieron 86 personas, entre ellas decenas de niños. Las imágenes de sus cuerpos fulminados por el tacto cruel del gas sarín, un legado de la era nazi, impactaron al mundo y activaron el olfato político de Trump. La represalia se puso inmediatamente en marcha. Pese a que Moscú y Damasco, al igual que ahora, negaron su participación en la matanza, Estados Unidos lanzó 59 misiles Tomahawk contra la base aérea de Shayrat (Homs).

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