Regresa de nuevo el debate y la polémica al Velo Islámico

Son muchos los casos que ponen en tela de juicio el uso del Velo islámico que por sus costumbres religiosas tienen que usarlo en otros países que no sea su país de origen y que en ocasiones genera rechazo, polémicas, debates y en otros casos discriminación a estas comunidades extranjeras.

En Francia acaba de presentarse otro nuevo hecho que deja en evidencia que existen personas que aún no aceptan estos símbolos religiosos. El caso más reciente se presentó en Francia en donde un concejal de extrema derecha recriminó a una mujer por visitar un edifico público francés cubierta con un velo islámico: le pidió quitarse el accesorio o salir del lugar. Y se prendió el debate en un país en donde la mayoría de ciudadanos se opone al uso de símbolos religiosos.

La actitud del concejal sorprende a visitantes pero enciende de nuevo el debate en Francia,  donde la mayoría de ciudadanos se opone al uso de símbolos religiosos ostentosos.

El uso del velo o de otras prendas con una carga religiosa genera regularmente polémicas en Francia, un país visceralmente apegado al laicismo. El político se amparó en los «principios republicanos y laicos» y denunció una «provocación comunitarista», días después del asesinato en París de cuatro policías a manos de un presunto islamista radicalizado.

El incidente recuerda lo sucedido en febrero de este año, también en Francia, cuando una cadena de artículos deportivos anuncia la versión deportiva del pañuelo  con el que la mujer musulmana cubre su cabeza. Y ahí fue troya. La tienda que osó proponer la prenda fue atacada en las redes sociales.

No sólo ellos. Una coalición de políticos de todas las tendencias se unieron a la polémica. «Islamofobia», decían algunos, mientras que otros defendían la bandera de la laicidad que rige  en Francia. Algo que también es un problema.

En Canadá

Y mientras esto pasa en Francia en la provincia de Quebec en Canadá las autoridades de esa provincia, la provincia más extensa de Canadá, prohibieron en el año 2017 el uso de nicab y burka, tradicionales prendas Islámicas femeninas, en las oficinas y servicios públicos por razones de «seguridad”.

El nicab es un velo que cubre completamente el rostro, dejando sólo libre los ojos; mientras que el burka cubre la cabeza, aunque hay algunas que se extienden a todo el cuerpo.

La limitación del uso de estas prensas es aplicable a autobuses, trenes y para todo tipo de trabajos en áreas del estado, incluso en hospitales y escuelas.

La ministra de Justicia de la provincia canadiense de habla francesa en esa entonces, Stéphanie Vallée, explicó que la ley es necesaria por «razones de seguridad».

«Es una normativa para la convivencia y sobre la neutralidad del Estado», dijo.

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