Reelegido Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau

Justin Trudeau

Pese a su triunfo, se verá obligado a gobernar sin una mayoría en la Cámara de los Comunes.

El mandatario logró una mayoría en escaños más sólida de lo que se esperaba, pero no absoluta, y le aguarda ahora una segunda etapa más difícil

Después de una campaña apretada que vio a los dos principales partidos luchar hasta el final por imponerse sobre los demás, los liberales bajo Justin Trudeau han mantenido suficientes escaños en las provincias del Atlántico (Nueva Brunswick, Nueva Escocia, Isla del Príncipe Eduardo, Terranova y Labrador) en Quebec y en Ontario para asegurar un gobierno minoritario.

Según las proyecciones de las cadenas televisivas unas horas después del cierre de las urnas, los liberales deberían obtener cerca de 160 de los 338 escaños en liza en la Cámara de los Comunes, lejos de la cómoda mayoría absoluta de la que gozaron en la anterior legislatura.

«Esta noche, los canadienses rechazaron la división», dijo Trudeau ante sus simpatizantes reunidos en el centro de Montreal. Los canadienses «rechazaron los recortes y la austeridad y votaron a favor de un programa progresista y de una acción fuerte contra el cambio climático», añadió.

Mientras las últimas encuestas los mostraban codo a codo con los liberales, los conservadores del joven dirigente Andrew Scheer lideraban en 120 distritos, seguidos de los independentistas del Bloque Quebequés (32) y del Nuevo Partido Demócrata (NDP, izquierda) con 25 curules. Trudeau logró así un anhelado segundo mandato, a pesar de los muchos escándalos que marcaron sus cuatro años en el cargo.

Pero sale debilitado de estas elecciones y tendrá que contar con el apoyo de partidos más pequeños, probablemente el NDP de Jagmeet Singh, una de las revelaciones de estas elecciones, para mantenerse en el poder.

Al final, la transformación de la política canadiense prometida por Trudeau se resume en tres palabras. Una: fragmentación del electorado, algo común a todo Occidente en los últimos años. La otra, algo característico de la más vieja política de Canadá: la regionalización del voto. Y la tercera, un fenómeno que se está dando sobre todo en países anglosajones como los Estados Unidos de Trump y la Gran Bretaña del Brexit: la división de la sociedad entre las grandes ciudades y las zonas rurales.

Ésas parecen ser las principales conclusiones de los comicios de ayer. Trudeau va a formar Gobierno a pesar de haber perdido las elecciones. Su Partido Liberal apenas ha logrado el 33,1% de los votos, seis puntos y medio menos que en 2015. Por encima de él queda el Partido Conservador de Andrew Scheer, con el 34,4% de las papeletas. Pero Trudeau podrá formar Gobierno gracias a que el Nuevo Partido Demócrata (NDP, según sus siglas en inglés) de Jagmeet Singh ha conseguido el 15,9% del voto.

Sin esperar los resultados finales, el presidente estadounidense, Donald Trump, saludó en un tuit la victoria «maravillosa y duramente batallada» de Trudeau, con quien ha tenido una relación complicada. Este martes el líder liberal podría iniciar conversaciones con los partidos más pequeños para una alianza.

La primera prueba de la futura administración será el Discurso del Trono, en el cual el gobierno somete su programa legislativo al voto del Parlamento. «Habrá sin duda un acercamiento más fácil con los liberales y el NPD que con el Bloque», estima Hugo Cyr, politólogo de la universidad de Quebec en Montreal.

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