NIKKI HALEY: “Ha llegado el momento” de “agotar todas las vías diplomáticas” con Corea del Norte

 

Por: Mario Gualy Méndez

 

El Duro pronunciamiento fue hecho este lunes por la Embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley, durante una reunión convocada de urgencia por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tras el último ensayo nuclear de Corea del Norte, en el que probó una bomba de hidrógeno.

En concreto, la portavoz estadounidense se refería a la frenética actividad armamentística del régimen de Kim Jong Un durante las últimas semanas, en las que ha hecho un “uso abusivo de misiles y amenazas nucleares”, según la diplomática, que muestra que “está pidiendo guerra”.

La paciencia de Estados Unidos está llegando a su fin. O al menos así lo escenifican sus representantes. Corea del Norte “está pidiendo guerra”, sentenció la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Nikki Haley.

A pesar del tono, Haley aseguró que una guerra es “algo que Estados Unidos nunca quiere” y tampoco la quiere ahora, pero señaló que la “paciencia” del Gobierno no es ilimitada y que defenderá a sus aliados y a su territorio. Asimismo, advirtió de que “ha llegado el momento” de “agotar todas las vías diplomáticas” con Corea del Norte y abogó por imponer “rápidamente” las sanciones “lo más fuerte posibles” al régimen de Pyongyang.

Las espadas están en alto. Estados Unidos tiene todas las opciones sobre la mesa e incluso ha amenazado con una “respuesta militar masiva” si el peligro aumenta. La negativa del régimen norcoreano a rebajar la tensión, pero también el fracaso de la estrategia americana para contener al temerario Líder Supremo, Kim Jong-un, están cerrando las puertas a una solución dialogada del conflicto. Pero reducidos los márgenes para negociación, el mero planteamiento de un choque bélico desata pesadillas a ambos lados del Pacífico.

Corea del Norte realizó este domingo su sexta y más potente prueba nuclear, que identificó como una bomba de hidrógeno avanzada para un misil de largo alcance, marcando una dramática escalada del enfrentamiento entre el aislado Estado y Estados Unidos y sus aliados.

Corea del Norte nunca ha escondido que sus programas, prohibidos, tienen como objetivo poner a punto misiles balísticos intercontinentales capaces de alcanzar el continente estadounidense.

Bajo este horizonte de terror nuclear, la posibilidad de que la presión diplomática y comercial sobre Corea del Norte sea capaz de cambiar el rumbo de colisión es vista como última esperanza. Pese a los fracasos históricos con que se han saldado las negociaciones con Pyongyang y la vertiginosa aceleración de los ensayos balísticos y nucleares en el último año, Washington considera que, con sanciones y embargos, aún queda un mínimo camino por recorrer. Esa es la fórmula. Para ello Estados Unidos cree prioritaria la intervención de China y Corea del Sur. Dos vecinos de Pyongyang, con estrategias distantes, pero a los que no interesa la desestabilización de la zona y a los que Donald Trump quiere dejar claro que, si no actúan con decisión, tendrán más que perder que ganar.

La embajadora estadounidense exige en el Consejo de Seguridad elevar las sanciones y recibe el apoyo de Francia y el Reino Unido. China y Rusia piden dialogar con Pyongyang.

Haley indicó que la idea de que Estados Unidos rebaje su actividad militar a cambio de que Corea del Norte no siga con su escalada armamentística, tal y como pide China, mayor aliado de Pyongyang, es “insultante”. La representante añadió que no va a “bajar la guardia” si tiene un arma nuclear y un misil (balístico intercontinental) ICBM “apuntándole”. Corea del Sur advirtió hoy que Kim Jong Un estaría preparando un nuevo lanzamiento de este tipo de misil, cuya potencia le permitiría alcanzar la costa estadounidense, en cualquier momento.

El régimen norcoreano realizó a principios de julio su primer lanzamiento con éxito de un misil balístico intercontinental, al que siguió otro con un proyectil del mismo tipo a finales del mismo mes.

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