Los “DREAMers”, otra posible ola de inmigrantes procedente de los Estados Unidos

Por: Vilma Filici

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Vilma Filici, es una reconocida especialista en asesorías de Inmigración Canadá con más de 30 años de experiencia. A través de Canadá en las Américas, Filici escribirá artículos de actualidad en el tema de Inmigración Canadá. Si usted desea comunicarse con ella puede hacerlo al correo: filici@filici.com

 

TORONTO, septiembre 15 de 2017.-  La idea surgida hace poco tiempo de que Canadá se estaba convirtiendo en el nuevo sueño americano pareciera irse haciendo en una realidad. A la fecha ya son miles las personas que han llegado al país procedentes de los Estados Unidos, y la expectativa es que ese número aumente significativamente.

En una columna semanas pasadas hablábamos de los haitianos, de los salvadoreños y de los hondureños. Esta semana se puede agregar a los “DREAMers”, es decir esos jóvenes que llegaron a los Estados Unidos siendo bebes o muy pequeños, que fueron llevados por sus padres indocumentados, y que el presidente Donald Trump está amenazando con la deportación.

Muchos de estos “DREAMers” se enteraron de su estatus migratorio al querer comenzar sus estudios post secundarios, ahí fue cuando se dieron cuenta que en realidad vivían de forma indocumentada en los Estados Unidos.

Ante esta decisión de Trump la semana pasada de no renovarles el programa DACA (Deferred Action for Childhood Arrivals), que les fue conferido por el ahora expresidente Barack Obama, el gobierno canadiense está muy preocupado de que muchos de estos más de 800 mil “DREAMers” decidan dirigirse hacia acá.

Hay que recordar que estos jóvenes formaron una asociación que hizo el suficiente cabildeo con el gobierno de Obama hasta que éste finalmente aprobó el DACA, que es un permiso de estadía y de estudio. Pero la administración del presidente Donald Trump anunció que no renovaría este permiso a estos jóvenes.

En este contexto, obviamente existe una posibilidad muy grande de que, así como lo están haciendo los haitianos y se espera que lo hagan los salvadoreños y hondureños, estos jóvenes también se vengan para Canadá y traten de entrar de manera indocumentada o que pidan refugio.

Esta es una preocupación muy grande del gobierno canadiense dado el alto número de personas que están perdiendo el estatus migratorio en los Estados Unidos. La gente de Haití tiene temor de que no se les renueve el estatus temporal con el que viven en dicho país, lo mismo que los salvadoreños y los hondureños. Y si unimos todos estos grupos, hay más de un millón y medio de personas de las cuales, si aunque sea un porcentaje pequeño decide entrar a Canadá, va a ser prácticamente imposible establecerlos.

Para evitar esta situación, el gobierno del Primer Ministro Justin Trudeau envió al MP Pablo Rodríguez, quien es el único parlamentario de habla hispana en Canadá, a la ciudad de Los Angeles, Estados Unidos, para que conversara con los líderes comunitarios de dichas comunidades a fin de explicarles cómo funciona el sistema de refugio canadiense y disuadirlos de que vengan a pedir refugio, dado que las posibilidades de que sean aceptados como tales son escasas.

Pero si bien es cierto que probablemente no tendrían éxito como refugiados, yo creería que la mayoría de estos “DREAMERS” podrían calificar como trabajadores calificados o como mano de obra especializada. De hecho, una senadora canadiense, Ratna Omidvar, dijo recientemente que el gobierno canadiense debería aceptar por lo menos a 30 mil de estos jóvenes aquí en Canadá.

Algunas de las razones por las que estos “DREAMers” calificarían en el sistema canadiense son, por ejemplo, porque la mayoría llegaron siendo muy jóvenes a los Estados Unidos y por lo tanto tienen un nivel de inglés muy avanzado, tal y como es requerido por el programa para trabajadores calificados. Además, muchos de estos jóvenes son menores de 30 años, y la edad ideal para el programa de trabajadores calificados es 35 años y para los efectos del Express Entry, que es la base de datos de donde se seleccionan los inmigrantes, es 29 años.

También, un gran número de ellos tiene estudios post secundarios, hay bogados, paramédicos, médicos, mano de obra especializada, técnicos en computación, etc., que serían los candidatos ideales para Canadá. Y, además, el haber vivido y haberse establecido en un sistema similar al Canadiense les ayudaría también en su establecimiento una vez lleguen al país.

Un aspecto importante a considerar es que, a diferencia de las personas que se encuentran de forma indocumentada en los Estados Unidos, al haber tenido un estatus legal por lo menos de un año, el sistema migratorio canadiense les permite hacer el trámite a través de alguno de los consulados canadiense en los Estados unidos, dado que la ley establece que los inmigrantes tienen que hacer la solicitud desde el país de origen o desde un país donde hayan tenido una admisión legal de por lo menos un año. Estos jóvenes de hecho han vivido ya legalmente por muchos años en los Estados Unidos, por lo que llenan ese requisito y no tendrían que regresar a su país de origen para hacer el trámite.

¿Cuál es el camino entonces que deben seguir los “DREAMers” para llegar a Canadá? Hacerse un examen de inglés, acreditar sus estudios y colocar su perfil en el Express Entry, que es la base de datos de inmigración en Canadá, y dependiendo del número de puntos que reciban en el Express Entry sobre la base de su perfil, van a ser seleccionados.

Esta selección se hace en base en un puntaje que es definido cada dos o tres semanas por el Ministro de Inmigración, y a todas las personas que lleguen a ese puntaje les va a llegar una carta invitándolos para hacer la solicitud para la residencia permanente, en la cual les dirán específicamente bajo qué programa, si es como trabajador calificado o como mano de obra especializada.

Estas personas invitadas tienen luego que hacer el trámite migratorio bajo la categoría en la cual han sido invitadas a participar, y ahí es donde tienen que demostrar su experiencia de trabajo. Para entonces, ya habrían hecho el examen de inglés y tendrían la acreditación canadiense de sus estudios.

Una vez que la persona es invitada a hacer el trámite, podría estar recibiendo su residencia permanente en un plazo de cuatro y seis meses, es decir relativamente rápido.

Quienes están pensando en cruzar la frontera y pedir refugio deben tener en cuenta que para que una persona sea aceptada como refugiada tiene que demostrar que cumple con los requisitos de lo que es un refugiado o persona que necesita protección. El problema que van a tener la mayoría de estos jóvenes es que llegaron a Estados Unidos siendo muy pequeños y por tanto es muy difícil demostrar que tienen temor de ser perseguidos ya que han vivido prácticamente toda su vida en los Estados Unidos.

Imagino que habrá personas que sí podrán hacer un trámite de refugio con éxito, pero mi análisis es que la mayoría de estos “dreamers” tienen mejores posibilidades de ser aceptados como trabajadores calificados que como refugiados.

 

 

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