El arte, una riqueza cultural Canadiense

Durante mucho tiempo el arte canadiense reconocía únicamente las producciones de la población de origen europeo despreciando las obras de la artesanía tradicional aborigen de los Inuit.
No fue hasta principios del siglo XX cuando diversos artistas en búsqueda de un estilo propio abandonaron las tendencias imperantes en Europa.
Uno de los temas más recurrentes del arte canadiense ha sido, y es, el país en sí y sus espectaculares paisajes; todo un mundo de contrastes. Por otro lado con el paso de los años el arte de las tribus nativas se ha revalorizado alcanzando precios muy elevados entre los coleccionistas.

Pintura

Las primeras obras pictóricas introducidas por los colonos fueron de carácter religioso y tuvieron la función de decorar las nuevas iglesias.
En el siglo siguiente la temática fue variando, y hacia 1760 se centró en personajes políticos de relevancia, y en las características de la población del país.
Durante todo el siglo XIX autores como Robert Field, Théophile Hamel o Antoine Plamondon siguieron las tendencias neoclásicas imperantes en Europa y tuvieron como temática central los paisajes de Canadá.

La pintura de principios del siglo XX destaca porque los pintores comenzaron a formarse en escuelas canadienses en vez de aprender fuera de sus fronteras. Uno de sus máximos exponentes es Homer Watson cuyas obras tratan de reflejar estampas de la vida cotidiana en Ontario. Toda esta producción pictórica se vio empujada por la creación sucesiva de instituciones que protegían la producción artística del país; Real Academia Canadiense de las Artes y Galería Nacional de Canadá (ambas fundadas en 1883). A pesar de que algunos artistas se formaban en Canadá, en un esfuerzo por revitalizar el arte nacional durante el primer tercio del siglo XX, la temática siguió girando entorno a los paisajes de las tierras vírgenes canadienses. Lo que sí cambió fueron las técnicas, mucho más depuradas, que trataron de captar toda la belleza del territorio. Tres son los autores más destacados que centraron su obra en retratar el entorno natural de sus distintas provincias natales: David Milne (1882-1953), LeMoine Fitzgerald (1890-1956) y Emily Carr (1871-1945), que pintó sobre las tribus indígenas como los Salish de la costa oeste.
A partir de la II Guerra Mundial la pintura canadiense cambia radicalmente y aparecen corrientes basadas en el surrealismo y el impresionismo abstracto. Estas corrientes se centralizaron en Montreal y de ahí se extendieron a todo el país. Paul-Emile Borduas y otros colegas formaron el grupo de los automatistas que logró un importante reconocimiento internacional.
Dos de ellos viajaron a Francia para conocer las nuevas tendencias europeas. James Wilson Morrice, Maurice Cullen o Marc Aurèle de Foy Suzor-Coté quisieron así impulsar el arte nacional. Esto significó un inevitable paso hacia la modernidad.

En la actualidad la pintura canadiense sigue las tendencias contemporáneas tratando de innovar y buscar nuevas formas de expresión artística que impacten al observador.

Arte Aborigen

No hay que olvidar que a pesar de que en la actualidad la mayoría de la población es de origen europeo, existe un importante sector en la sociedad canadiense que proviene de las tribus aborígenes que habitaron este territorio antes de la llegada de los europeos.
El arte primitivo de los Inuit fueron objetos rupestres, la mayoría tallados en materiales preciosos, de carácter religioso.
La influencia de los pueblos venidos de Europa hizo que estas tribus se informaran y comenzaran a elaborar objetos dedicados a la venta como esculturas en marfil, hueso y piedra.

En la actualidad es reconocida la importancia que para el arte contemporáneo canadiense tiene la aportación de los Inuit y los Qaqaq Ashoona, sobretodo en las artes decorativas y la escultura. Bill Reid y Richard Krentz son dos de los artistas más destacados por sus tallas de madera, al igual que los pintores Noval Morisseau, Carl Ray o Daphne Odjig que expresan con sus obras el arte de la supervivencia de los primeros pobladores de Canadá.

Escultura

Igual que sucedía con la pintura, la escultura importada por los primeros europeos fue de carácter eclesiástico. Esta escultura religiosa, principalmente de influencia francesa, predominó hasta el comienzo del siglo XX cuando en las capitales canadienses comenzaron a construirse edificios civiles.
La decoración de estos espacios propició que se elaboraran obras escultóricas de tendencias Art Nouveau y Art Decó.
Autores como Armand Vaillancourt y Robert Murray han tratado de crear un estilo puramente canadiense partir de los años 60. En la actualidad es la búsqueda de nuevos materiales y nuevas formas conceptuales lo que domina las obras de escultura de este país.

Lectura

Todo el arte canadiense está profundamente influenciado por la unión de los colonos europeos con las tribus aborígenes. Quizás esa mezcla de diferentes pueblos ha provocado la necesidad de construir una identidad nacional que los agrupe. Este hecho ha influenciado de manera decisiva la producción literaria de Canadá.
Por otro lado, es innegable la influencia que tanto los autores anglosajones y estadounidenses, como los franceses han tenido en la literatura de este país.
Las primeras obras son de una temática limitada y casi se reducen a relatos de viajes y aventuras por el nuevo y basto territorio durante los siglos XVII y XVIII.

A medida que el tiempo avanzaba comenzaban a aparecer poesías de corte patriótico, sobretodo en los territorios de mayor influencia francesa, que con los años crearían escuela. Por otro lado, las áreas anglosajonas cultivaban una literatura más ligada a una narrativa que basaba sus historias en la naturaleza y la lucha por la supervivencia.
Muchas de las obras más conocidas datan de principios del siglo XX y tratan sobre temas familiares. La que mayor fama internacional a adquirido ha sido Ana de las tejas verdes escrita por L.M. Montgomery en 1908.
Otros autores de referencia son: Stepehn Leacock y Thomas Chandler Haliburton.

La poesía sirvió muchas veces para fomentar el sentimiento nacional de los nuevos pobladores de Canadá. Es el caso de los autores en lengua británica O’Grady y McLachan.
Hacia finales del siglo XIX la temática central fue el paisaje y la relación del hombre con la tierra. Esta tendencia duró hasta el siglo XX, pero el lenguaje se volvió más sencillo buscando reproducir la dureza del paisaje. Una importante figura de esto es Robert Service.
Aún así, la poesía canadiense más destacada es la que se produce hoy en día; Anne Wilkinson, Irving Layton, Earle Birney, E.J. Pratt, Leonard Cohen y Patrick Anderson, son los autores más relevantes.
Los pueblos nativos utilizaron en gran medida la tradición oral para transmitir sus historias. También existen unas cuantas obras literarias que recogen cuentos infantiles, leyendas, autobiografías, poesías o ensayos desde el siglo XIX. Mucha de esta literatura mezcla lo fantástico con reivindicaciones políticas de los derechos de los pueblos nativos. Hay que recordar que hasta 1970 no sé escribió la primera obra Inuit en inglés, por lo que acceso a este tipo de literatura está en parte restringido, ya que no existen traducciones de todas los escritos.

Música

Canadá tiene una gran tradición musical de folk y rock que ha dado lugar a un gran número de artistas. Algunos cantantes consagrados que han logrado gran éxito son: la excelente cantante, poeta y pintora Joni Mitchell, el no menos importante Leonard Cohen conocido también por sus libros de poesia, Kate y Anna McGarigle y el rockero Neil Young.
Entre los cantautores de rock algo más comercial destacan intérpretes como Alanis Morrissete, Matthew Good y K.D. Lang, y en el country destacan Shania Twain y Cowboy Junkies.

Por otro lado, como grandes estrellas de fama mundial encontramos a Celine Dion y Bryan Adams, aclamados dentro y fuera de las fronteras de Canadá.
También hay importantes orquestas en Canadá en lo que a música clásica se refiere, por ejemplo la Orquesta Sinfónica de Montreal, o grandes pianistas como Glenn Gould, o el pianista de jazz Oscar Peterson, de reconocido prestigio internacional. El jazz es una modalidad musical con gran tradición en ciudades como Montreal, que alberga uno de los festivales de Jazz más famosos del mundo.

Danza Tradicional

Se denomina Pow-Wow a la forma de reunirse de los pueblos nativos en danzas, cantos y visitas que mantienen la unión entre ellos. Es una antigua tradición que se conserva actualmente.
Es importante la vestimenta de los danzantes y característico el rítmico toque del tambor.
También se realizan encuentros de competiciones en Canadá.

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