Caravana de migrantes que partió de Honduras a EEUU dicen que nadie los va a detener

 

Montreal, octubre 21 de 2018.- Eso parece ser la consigna de los cerca de 4 mil hondureños que conforman la caravana de migrantes que intenta llegar a Estados Unidos. La caravana recorrió más de 700 km desde la hondureña San Pedro Sula, de donde partieron el 13 de octubre, y muchos de ellos ya están en Tapachula, una pequeña ciudad de poco más de 300.000 habitantes en el sureño estado mexicano de Chiapas. Entre los migrantes se cuentan muchas mujeres con sus bebés y niños.

“Nadie nos va a detener, si ya nos aventamos al río y ya hicimos de todo para llegar hasta acá, no nos detienen”, dijo Aarón Juárez, de 21 años, quien caminaba con dificultad debido a las llagas en sus pies junto a su esposa y su bebé de meses hacia Estados Unidos, su destino final.

Gran parte de la caravana que llegó este domingo a Tapachula han rechazado albergue y transporte ofrecido por autoridades, temen ser deportados. La caravana de migrantes hizo un largo recorrido hacia Tapachula, Chiapas, desde Ciudad Hidalgo; personal de Migración y Policía Federal no impidió su avance, aunque han insistido en que se trasladen a albergue y “regularicen” su situación migratoria.

Durante el recorrido, autoridades de la Policía Federal y del Instituto de Migración les ofrecieron autobuses para trasladarse a un albergue habilitado en Tapachula, pero también les pidieron someterse a controles migratorios, así que rechazaron la oferta.

Un delegado del Instituto Nacional de Migración en México les dijo “Por favor, regularicen su situación migratoria, pueden tener el refugio, la condición de refugiados, si así lo desean, están en todo su derecho de solicitarla”.

Si bien les aseguraron que podrían solicitar asilo o refugio, en un comunicado previo el gobierno mexicano advirtió sobre repatriaciones, y la CNDH señaló que no hay certeza sobre lo que pasará con ellos.

“Estamos cansados, pero no nos vamos a subir a los camiones. Lo que tememos es que nos mientan y nos lleven a una estación migratoria o nos deporten”, dijo Marco Antonio Vásquez, un agricultor hondureño de 33 años.

Las autoridades han insistido a los migrantes en trasladarlos en autobuses a un albergue, habilitado para unas 5 mil personas, en el recinto ferial Expo Mesoamericana de Tapachula; sin embargo los integrantes de la caravana han persistido en su camino independiente, porque si acceden a acudir al albergue, temen que ya no los dejen salir de ahí, que sea una especie de centro de detención, y luego se proceda a deportarlos.

Ya en Tapachula, prefirieron apostarse en un parque, a la espera de definir cuáles serán sus siguientes pasos.

El grupo que avanza en México -custodiado por helicópteros y la policía- está formado por más de 3.000 personas, según cálculos de la AFP y organizadores. Unos 1000 quedaron atrás: algunos decidieron esperar en la frontera para ingresar legalmente a México y otros desertaron debido al temor o al cansancio.

Se pronuncia Donald Trump

El presidente estadounidense aseguró que está haciendo todo lo posible para “detener la embestida de migrantes ilegales a nuestra frontera sur”. “Esas personas deben primero solicitar asilo en México, y si no lo hacen Estados Unidos los rechazará”, escribió el mandatario en Twitter.

“Debo pedir, en los términos más enérgicos, a México que frene esta embestida, y si no es capaz de hacerlo llamaré al ejército estadounidense y CERRARÉ NUESTRA FRONTERA SUR”, había advertido el jueves el presidente.

La caravana ha sido fuertemente criticada por Trump, quien ha amenazado a Guatemala, Honduras y El Salvador con quitarles la ayuda financiera si no contienen la migración ilegal.

“Esto no es una migración normal, es un éxodo (…) Es gente que no está dispuesta a volver a su país”, afirmó Rodrigo Abeja, de la organización Pueblos Sin Frontera.

Honduras es uno de los países más violentos del mundo, con una de tasa de homicidios de 43 por cada 100.000 habitantes, superando ampliamente el promedio mundial de un país sin guerra. Siete de cada diez hondureños viven en la pobreza, según el Banco Mundial.

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